domingo, abril 23, 2006

Nunca lo dejes vacío...


En el fondo se encuentra sin que sea percibido a simple vista, ahí está sin que pueda verse tal cual, pero permanece mientras no pase mucho tiempo. Se mantiene frágil y etéreo, no se mueve a menos que sea tocado por un ligero roce. .

Profundamente vive, consumido no podrá ser a menos que se desee. No se extingue al instante, solitario ha quedado, en ausencia de su contenido total que ha sido absorbido ansiosamente. Permanece inconciente de que provino de algo abundante.

Delicioso ha sido haberlo consumido, quedando sólo eso, que ya no va a satisfacer más, pero se ansia, por demás ha de querer ser asimilado para encontrase con su verdadera compañía.

Ha sido tan deseado cada espacio que ocupó mientras duró, que hasta eso último no se debe perder. No se permite no sea consumido en su totalidad, perfecta fue su estancia completa y lo es más cuando es atraído por alguien que lo ha esperado por tanto tiempo.

No sabía se quedaría en el abandono, pero se satisface al saber que lo demás llegó a su destino y no pierde la esperanza de que llegue a estar en una plenitud que sabe va a beneficiar a un individuo.

Tan absurdo suena si se menciona su nombre, mas se sabe que debe estar donde lo demás.

Aunque, todo esto tiene casi una solución… si es nuevamente colmado de contenido, un recipiente puedo tomar forma en su interior, donde ya no sentirá soledad, pero siempre se vuelve a lo mismo: llegará a estar otra, solo una, cuando se acabe, y llegará el momento que se saciará la idea, y ésta se perderá, sin nada más que hacer, a menos que sea bebida con alegría y con ganas de más y más.

Sólo queda una, no más. Ya no existirá si uno se da cuanta de que se encuentra ahí. Se tiene que ser muy observador y meticulosos para que quede totalmente vacío.

Cuidadoso hay que ser para mantenerlo lleno o que por lo menos no sea solitario. Es sólo cuestión de hacerlo y de desearlo, tanto que se sienta en los labios, que se deguste de manera que satisfaga totalmente la necesidad en ese momento, ese deseo de que se entienda que sólo ello puede hacer sentir bien.

Son miles y miles las que hacen que uno sienta beneficio interior, obvio es que debe acompañarse con otros satisfactores, pero en especial éste es inigualable.

No hay nada que se compare con ello, tan bueno es, que si se comparte con más, no se olvida. Se pueden beber cantidades impresionantes de ello, pero siempre se queda en la cabeza, en la sangre y en el recuerdo, haciendo que todo haya valido la pena, hasta el momento en que llegue a ocurrir de nuevo.

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